3 consejos de neurocientíficos para liberarse del dolor de cabeza

Salud – neurología – dolor de cabeza

EN POCAS PALABRAS

Reflexiones está dirigida a traer información periodística e histórica actualizada sobre salud, ciencia, cultura y tecnología de medios de comunicación escritos de todo el mundo. Respaldada en sus definiciones didácticas por portales especializados en esos temas.

El diseño de esta entrada viene con el formato tipo tabloide, con cinco segmentos distribuidos así: la definición del tema con su imagen; la reseña de la información periodística; datos sobre el título escogido; la transcripción de la noticia, y los créditos.

¿Qué es un dolor de cabeza?

El dolor de cabeza o cefalea es un dolor que aparece en la zona de la frente, la cabeza, la nuca e incluso en las cuencas de los ojos.

Existen muchos tipos de dolores de cabeza, por lo que la localización y la intensidad del dolor puede ser variable.

No debemos confundir un dolor de cabeza común con la migraña.

La migraña es un dolor de cabeza mucho más intenso e incapacitante, que normalmente no responde a los analgésicos y que provoca sensibilidad a la luz, los ruidos e incluso los olores.

Además suele venir acompañada de náuseas y vómitos.

Un dolor de cabeza, afortunadamente, es más leve y normalmente no te incapacitará en tu rutina diaria.

Eso sí, sigue siendo igualmente molesto y aunque no te incapacite totalmente sí afectará a tu vida cotidiana.

Mujer adolescente con dolor de cabeza sosteniendo su mano a la cabeza. Foto de clinicabaviera.com

Uno de los mayores y más molestos síntomas que existen en el campo de la salud son los dolores de cabeza; esta situación da motivo a la BBC noticias, que no solamente hable sobre este tema sino que, además, trae tres consejos que pueden ser útiles para enfrentar esta enfermedad.

La nota de esta información es firmada por Amanda Ellison, profesora de Neurociencia de la Universidad de Durham, en donde recomienda con base en tres consejos científicos varias alternativas médicas para superar el dolor de cabeza.

De varios sitios web enumero doce datos que traen sobre el dolor de cabeza:

1. Dependiendo del tipo de dolor de cabeza, este dolor podrá ser más fuerte o más leve, y presentarse en distintos lugares: la frente, la base de la cabeza, la nuca, las sienes e incluso en las cuencas de los ojos.

2. Si, en cambio, el dolor de cabeza es muy intenso, persistente y palpitante, viene acompañado de náuseas o vómitos y sientes una gran sensibilidad ante la luz, los ruidos y/o los olores, es muy probable que estés ante una migraña y no un dolor de cabeza común.

3. A grandes rasgos, se pueden dividir las cefaleas entre primarias y secundarias.

Las cefaleas primarias, que representan el 90 por ciento del total de casos, son aquellas en las que el dolor de cabeza es el único síntoma, mientras que las cefaleas secundarias son aquellos dolores de cabeza que surgen a causa de una enfermedad concreta.

4. La migraña o jaqueca es un trastorno constitucional con base hereditaria que se caracteriza por presentar episodios recurrentes de dolor de cabeza.

Se localiza en una parte de la cabeza (hemicraneal) o en toda la cabeza, tiene carácter pulsátil con sensación de latido y se acompaña de náuseas y ocasionalmente vómitos, así como de un malestar exagerado por las luces (fotofobia) y por los ruidos (fonofobia).

5. Cefalea de tensión. Es un tipo de cefalea primaria.

Se presenta en forma de dolor que se localiza en la región occipital de la cabeza o en la frente, alcanzando en ocasiones a la región cervical.

El dolor es de moderada intensidad (menos que la jaqueca) y no suele acompañarse de náuseas, fotofobia o fonofobia.

6. Cefalea crónica diaria. Es también un tipo de cefalea primaria.

Representa un grupo de cefaleas caracterizadas por la frecuencia casi diaria del dolor de cabeza.

Presentan dolor de cabeza más de 15 días al mes durante al menos 3 meses.

7. Cefalea en racimos. Consiste en un dolor de cabeza que se presenta de forma agrupada durante varios días en determinadas épocas del año.

Esta cefalea primaria es la segunda más frecuente en España por detrás de la migraña.

8. En primer lugar, se debe saber qué tipo de cefalea es el que sufre el paciente.

El tratamiento farmacológico cuando se da la crisis del dolor consiste en betabloqueantes antidepresivos analgésicos antiinflamatorios en la fase aguda de la dolencia.

9. Según la SEN, la oxigenoterapia es uno de los tratamientos de primera elección para las crisis de racimo, por su eficacia equiparable o superior a otros tratamientos.

Sin embargo, solo en un 40 por ciento de los países europeos existe acceso al oxígeno sin restricciones.

10. La mayoría de las cefaleas puede superarse sin ningún tipo de problema.

Los tratamientos para las cefaleas primarias, las más comunes, han demostrado tener una efectividad muy alta y una recuperación con respuesta muy positiva.

Más complicado sería determinar las expectativas de las cefaleas secundarias, ya que la cura de estas estará conectada al tratamiento de la enfermedad que la ha provocado.

11. La mayoría de las cefaleas puede curarse mediante la toma de analgésicos sin la necesidad de receta médica.

Sin embargo, si la cefalea es secundaria (ha sido causada por otra enfermedad), es recomendable acudir al neurólogo para que este determine la mejor forma de curarla.

12. Las cefaleas son uno de los síntomas más frecuentes en la población.

En su conjunto, se estima que entre un 73 y un 89 por ciento de los hombres ha sufrido alguna cefalea en algún momento de su vida; en el caso de las mujeres, este porcentaje se eleva entre el 92 y el 99 por ciento.



NOTA: las partes que van en negritas, paréntesis y subrayadas son interpretaciones de estas transcripciones del autor de este sitio.



3 consejos de neurocientíficos para liberarse del dolor de cabeza

Amanda Ellison The Conversation

Experimentar dolores de cabeza es más habitual en este momento.

Todo el mundo experimenta dolores de cabeza. Desde los leves pero punzantes por deshidratación hasta las incapacitantes migrañas, son una queja extremadamente común.

Quizás esto sea especialmente cierto en este momento. La covid-19 puede causarlos, al igual que estar sentado en el escritorio durante demasiado tiempo y no salir de la Casa lo suficiente.

Cuando aparecen los dolores de cabeza, la reacción de muchas personas es tomar un analgésico. Y estos pueden funcionar. Pero una mejor solución es investigar las razones, especialmente si sufres con frecuencia tipos similares de dolor de cabeza.

A pesar de que todos conllevan dolor, dónde se sitúa este puede indicarnos qué tipo de dolor de cabeza estamos experimentando. El dolor en la cara y la frente son indicadores del dolor de cabeza relacionado con los senos nasales, mientras que la sensación de un taladro neumático en algún lugar de nuestro cráneo suele ser migraña.

Pero, en última instancia, todos los dolores de cabeza son causados ​​por vasodilatación en la cabeza: el ensanchamiento de los vasos sanguíneos cerca del cerebro. Esto estira los receptores sensoriales en la pared del vaso y sentimos esa sensación como dolor.

Para entender por qué tenemos que pensar en las limitaciones bajo las que trabaja el contenido de nuestra cabeza.

La sangre es tóxica para el tejido cerebral y, por lo tanto, se mantiene separada a través de la barrera hematoencefálica. Si un vaso sanguíneo tiene fugas o se rompe, esto da como resultado una hemorragia y la muerte del tejido cerebral en el que se filtra la sangre.

El dolor de cabeza es una advertencia.

Entonces, si nuestros vasos sanguíneos se dilatan más allá de los límites aceptables, los receptores sensoriales dispararán señales al cerebro, que interpretamos como dolor.

Los dolores de cabeza son un sistema de alerta temprana. La mejor manera de contrarrestarlos es averiguar sobre qué nos advierten.

1. Piensa más allá de tu cabeza

Esto significa pensar más allá de tu cabeza. Sí, el dolor de cabeza se genera en algún lugar de nuestra cabeza, lo sentimos en nuestra cabeza y por eso se llama dolor de cabeza.

Pero el dolor de cabeza es mucho más que eso, por eso estoy fascinada con ellos, los he estudiado durante los últimos 20 años y recientemente publiqué un libro sobre el tema.

Es una calle de doble sentido. La causa de nuestro dolor de cabeza a veces puede provenir de nuestro cuerpo o nuestro comportamiento.

Y, por supuesto, los dolores de cabeza afectan tanto a nuestro cuerpo como a nuestro comportamiento. Si vemos el dolor de cabeza como algo aislado de nuestro cráneo, nunca entenderemos realmente su causa, nuestra experiencia o cómo podemos mitigarlo mejor.

Las personas que padecen migrañas frecuentes entienden esto personalmente y, a menudo, realizan un religioso seguimiento de su ingesta de alimentos y sus actividades, así como del clima, para determinar qué los desencadena.

Si entendemos la causa del dolor de cabeza, podemos mitigarlo mejor.

Pero la persona que sufre un dolor de cabeza normal a menudo está menos en sintonía con las causas de su dolor.

El dolor de cabeza por tensión es un buen ejemplo de cómo funciona esto. Se siente como una ajustada banda apretando tu cabeza con una tonelada de peso encima por si acaso.

Todos somos conscientes de que ocurren en momentos de gran estrés emocional (¿escuela en Casa por el confinamiento?), pero también pueden ser causados ​​por el estrés que ponemos en nuestro cuerpo, con una mala postura, por ejemplo, o la recuperación de una lesión.

Ambos implican una sobreactividad de la musculatura alrededor de la cabeza y el cuello, lo que genera una respuesta inflamatoria que involucra prostaglandinas y óxido nítrico, dos químicos que actúan para ensanchar los vasos sanguíneos.

Los productos químicos inflamatorios también activan directamente el nervio trigémino, el más complejo de los nervios craneales y el responsable de la sensación y el movimiento de la cara.

Hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, apresurarse tratando de hacer las cosas en menos tiempo y tratar de hacer todo para todo el mundo son indicadores de comportamiento comunes que predicen un dolor de cabeza por tensión. Eso y las acciones que tomamos cuando comienza el dolor.

2. Escucha el dolor

Si tienes un dolor en la pierna, es posible que este te impida jugar ese partido de tenis o jugar al fútbol sala. Sabes que si juegas, podrías hacerte más daño y tu recuperación tomará más tiempo.

Los analgésicos pueden funcionar, pero no siempre son la mejor forma de combatir el dolor de cabeza.

Pero no solemos hacer eso con el dolor de cabeza. Tomamos un analgésico o un antiinflamatorio y seguimos con normalidad a pesar de que nuestros receptores del dolor nos gritan que algo anda mal.

Tomar paracetamol o ibuprofeno servirá para evitar el peligro, reduciendo la inflamación, la dilatación y la percepción del dolor, pero el dolor de cabeza volverá a menos que podamos abordar la causa.

A veces es obvio: si tienes dolor de cabeza sinusal, solo tendrás que esperar a que se le aclaren los senos nasales, por lo que tomar un analgésico o un descongestionante puede ser un buen enfoque, pero a veces nuestra estrategia de afrontamiento puede empeorar las cosas.

Podemos decidir que una botella de vino y una comida para llevar es el tipo de regalo que necesitamos para relajarnos y eliminar el estrés. Pero ambos conducen a la deshidratación, otra causa omnipresente de dolor de cabeza.

El cerebro se compone en un 70% de agua, así que si tus riñones necesitan alguna prestada para diluir el alcohol o los sales y especias, generalmente proviene de este oasis.

El cerebro pierde agua de tal manera que literalmente pierde volumen, tirando de las membranas que cubren el cerebro y provocando dolor.

3. Usa los analgésicos naturales del cerebro

Entonces, ¿qué más podemos hacer? Una forma es apoyarse en el sistema analgésico natural del cerebro y estimular los neuroquímicos asociados con la felicidad (como la serotonina y la oxitocina) y la recompensa (dopamina).

Ubicar el dolor es fundamental para saber qué lo está causando.

Reírse con una comedia, disfrutar de la compañía de un buen amigo o disfrutar de un poco de intimidad con la pareja aumentará estas hormonas en varios grados.

Cada uno bloquea las señales de dolor que provienen del cuerpo, no solo te ayudan a controlar tu dolor de cabeza, sino que también restablecen el equilibrio de los neuroquímicos que eran el mecanismo de su estado emocional alterado.

El conocimiento de que podemos aprovechar nuestro comportamiento y nuestro cuerpo para mantener en equilibrio los neuroquímicos de nuestro cerebro nos brinda una forma de romper el ciclo del dolor de cabeza.

Así que, la próxima vez que tengas un dolor de cabeza cuyas causas no sean evidentemente obvias (no estás enfermo y te mantienes hidratado), echa un vistazo a tu vida y observa qué puedes cambiar.

El dolor, después de todo, está tratando de decirte algo.

CRÉDITOS

Textos y fotos de BBC noticias. (2020). (en línea).

Recuperado de www.bbc.com/mundo

La imagen de la portada es de GETTY IMAGES

La imagen interior es de

clinicabaviera.com