Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Salud – psicología – personalidad – envejecimiento

Reflexiones está dirigida a traer información periodística e histórica actualizada sobre salud, ciencia, cultura y tecnología de medios de comunicación escritos de todo el mundo. Respaldada en sus definiciones didácticas por portales especializados en esos temas.

El diseño de esta entrada viene con el formato tipo tabloide, con cinco segmentos distribuidos así: la definición del tema con su imagen; la reseña de la información periodística; datos sobre el título escogido; la transcripción de la noticia, y los créditos.

Existen muchas definiciones de la personalidad, y una de las más completas es la de Bermúdez (1996), que la define como una “organización relativamente estable de características estructurales y funcionales, innatas y adquiridas bajo las especiales condiciones de su desarrollo, que conforman el equipo peculiar y definitorio de conducta con que cada individuo afronta las distintas situaciones”.

No debemos confundir esta definición de la personalidad, con las frases hechas que cotidianamente usamos, como “Fulanita tiene mucha personalidad” o “Fulanito no tiene personalidad”. Aunque puedan relacionarse ambas ideas, no es exactamente lo mismo.

La teoría de la personalidad de Freud. Foto de la mente maravillosa.com

La noticia que trae la BBC sobre la personalidad, haciendo referencia con el envejecimiento, me parece muy importante, desde el punto psicológico, para conocer sobre las diferentes etapas por la cual pasamos todas las personas.

Esta noticia es firmada por Zaria Gorvett, de BBC Future, toca con la personalidad vista desde el plano de la vejez y que cuenta con conceptos de expertos profesionales del campo psicológico como René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo, Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en EE.UU., Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, conceptos que nos ayudarán a saber cómo afrontarlos en su momento.

Del sitio web blog.cognifit.com extracto algunos aspectos y datos que tiene este blog que son para tener en cuenta sobre lo que es la personalidad: La palabra “personalidad” proviene del término en latín persona” que significamáscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad” y posteriormenteciudadanos jurídicamente provistos de derechos, que gozaban de honra y prestigio”.

Después en la Edad Media el termino personalidad se utiliza para describir una serie de características que determinan las tendencias comportamentales de una persona.

A lo largo de la historia el término personalidad ha recibido numerosas definiciones, destacando más las siguientes:

La personalidad es la suma total de los patrones de conductas actuales o potencial de un organismo, en tanto que determinados por la herencia y el ambiente, y que se originan y se desarrollan mediante temperamento y constitución (Eysenck).

Una estructura mental que se obtiene de la observación coherente de un determinado comportamiento; se compone de rasgos únicos (individuales) y comunes (poseídos por todos los que conviven ciertas experiencias) (Catell).

La personalidad es el patrón de pensamientos, sentimientos y conducta que presenta una persona y que persiste a lo largo de toda su vida, en diferentes situaciones (Freud).

La personalidad son características psicológicas y distintivas de una persona que conducen a respuestas a su ambiente relativamente consistente y permanente (Kotler).

Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra (RAE).

Como indicamos anteriormente al explicar lo que es personalidad, nos referíamos a que la personalidad tiene elementos de origen hereditario y ambiental.

Estos aspectos son: temperamento, carácter, inteligencia y roles sociales

El temperamento es la dimensión biológica y por tanto heredable de la personalidad que se manifiesta desde edades tempranas.

Respecto a la personalidad madura, la meta del desarrollo de la personalidad es lograr la madurez en sí misma. Un individuo con personalidad madura presenta las siguientes características:

Estabilidad emocional: capacidad de la persona para reaccionar ante los distintos estímulos de forma estable y autónoma determinada no por impulsos.

Conocimiento de sí mismo: conocimiento de las capacidades, cualidades y valores que posee uno mismo (deficiencias, debilidades y tendencias de acción). De esta manera, la persona podrá tomar decisiones adecuadas

Capacidad de autoevaluación: El individuo maduro se juzga a sí mismo y reconoce cuándo actúa bien o mal, que aspectos positivos y negativos posee. La autoevaluación permite estar en una actitud de cambio y superación.

Capacidad de decisión: esta característica proporciona a la persona una mayor autonomía para decidir por sí mismo. Esto implicaría no consultar a otros o no buscar otras opiniones.

Capacidad de aceptar riesgos y responsabilidades un individuo con personalidad madura acepta responsabilidades y se arriesga para emprender tareas y acciones.

Autonomía del yo: consiste en actuar tal como es y de acuerdo con sus criterios, valores y conciencia.

Conclusiones

Existen varios conceptos de personalidad y tenemos que entender que es un proceso activo. Como activo entendemos que se va definiendo y desarrollando a lo largo de la vida de una persona.

No existe un tipo de personalidad que sea mejor o peor, sino que cada una de ellas tiene sus fortalezas y sus debilidades, por lo que la clave es el equilibro entre todas.

¿Cómo cambia la personalidad con los años? Si miramos atrás nos podemos dar cuenta alguna de las cosas que nos han dejado de interesar y cuántas otras muchas hemos acogido con interés.


NOTA: las partes que van en negritas, paréntesis y subrayadas son interpretaciones de estas transcripciones del autor de este sitio.


Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Zaria Gorvett BBC Future

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar que nuestra personalidad es estable toda la vida. Nuevas investigaciones desbancan esta teoría.

“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño en los debates frente a su rival principal.

Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente de más edad en la historia de Estados Unidos, un récord que ya ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Risas y victoria aplastante

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes.

Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los ancianos tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en EE.UU.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.

CRÉDITOS

Textos y fotos de BBC noticias. (2020). (en línea).

Recuperado de www.bbc.com/mundo

Texto de apartes de datos para tener en cuenta son del portal blog.cognifit.com  (2020). (en línea).

Recuperado de {01/02/21}. blog.cognifit.com/es/personalidad Personalidad: qué es y cuales son los rasgos que la definen

La imagen de la portada es de GETTY IMAGES

La imagen interior es de

mente maravillosa.com