Oh, maligna

TEMA: autores hispanoamericanos

Memorias. Jorge Edwards recrea la vida del Premio Nobel chileno desde
su juventud hasta su muerte, utilizando el recuerdo de una
amante birmana que Neruda no olvidó jamás

Anexo, como complemento y aporte, los enlaces que tienen que ver con el libro

y la reseña del mismo, todos van con letras marrón

y las definiciones de algunas palabras poco conocidas, con letras azules

 

 

 

EN POCAS PALABRAS

Narra la aventura que tuvo Pablo Neruda, en su juventud,

en la antigua Birmania

 

 

 

 

Editorial: Reino de Cordelia

Exclusiva para España
UDL LIBROS
www.udllibros.com

ISBN: 978-84-16968-69-5

Medidas: 20 x 13 mm.

N° páginas : 264

Precio con IVA: 17.95 €
Aparición: 04/02/2019
foto abc.es
AUTOR:
(1931- )
Escritor y ensayista chileno

 

 

 

 

 

 

 

foto de lecturalia

ALGUNAS DE SUS OBRAS

La última hermana 

El descubrimiento de la pintura

Los círculos morados

La muerte de Montaigne

La casa de Dostoievsky

 

 

 

 

DATOS

 

foto de rae.es

⇒ ajorca

Del ár. hisp. aššúrka, y este del ár. clás. šuruk, pl. de širāk ‘correa’.

1. f. Especie de argolla de oroplata u otro metal, 

usada para adornar las muñecasbrazos o tobillos.

 

 

 

 

 

Primera aparición en un diccionario: No disponible.

Primera aparición en la RAE: 1817, Diccionario de la lengua española

 

 

foto de rae.es

⇒ mosquitera

1. f. mosquitero (‖ pabellón de cama).

mosquitero

1. m. Pabellón o colgadura de cama hecho de gasa

para impedir que entren los mosquitos.

 

 

 

 

Primera aparición en un diccionario: No disponible.

Primera aparición en la RAE: 1734Diccionario de autoridades

 

Con poco más de veinte años un joven Pablo Neruda, que aún no había abandonado su nombre original de Neftalí Reyes, viaja hasta Rangún para ocupar una plaza de cónsul de Chile en la antigua Birmania.

Allí, entre bares ingleses y ambientes exóticos, conoce a Josie Bliss, una mujer que vestía de día a la europea y de noche cubría con ajorcas sus brazos desnudos y con anillos los dedos de sus pies.

Aquel amor loco y juvenil pudo acabar en tragedia cuando el poeta decidió enamorarse de otras, algo que no figuraba en los planes de la amante birmana.

Cuchillo en mano, Josie rondaba durante la noche la mosquitera bajo la que dormía Neruda. La memoria de aquel amor fatal, que le obligó a huir a Ceilán, nunca se borró de su memoria ni de su poesía.

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